[Cadena nacional: Cena de camaradería de las FFAA]
En el presente registro puede verse el discurso del presidente Raúl Alfonsín en el tradicional encuentro entre las autoridades civiles y militares que conmemora la Independencia nacional. El mandatario dedica la primera parte de su discurso a enfatizar el respeto que las Fuerzas Armadas deben a la Constitución y, por ende, al rol que la Carta Magna le asigna en una sociedad organizada en torno al orden democrático. Opone ese orden a la "sociedad desquiciada" del pasado reciente, donde cada grupo social se dejó arrastrar hacia un sectorialismo egoísta, que se tradujo en violencia y en represión ilegales. Destaca el atraso en el que cayó la Nación en ese período cuyo inicio ubica muchos años atrás, y la necesidad de que el orden democrático, las leyes y las instituciones vuelvan a regir con normalidad para combatir ese atraso. En ese marco, puntualiza que la Constitución le asigna a las Fuerzas Armadas dos misiones: la defensa contra agresiones externas y la colaboración en un proceso de mejoramiento interno, siempre en armonía con la política general y en procura de un desarrollo también armónico entre las Fuerzas y el de la Nación, en un período dominado por la escasez de recursos. El presidente los exhorta asimismo a aceptar los cambios que imponen los avances sociales, políticos y tecnológicos como condición de aumentar la eficacia en la organización y la estrategia militares. Insta también a los hombres de armas a no permanecer en controversias y a que enfoquen su pensamiento en el país que se lega a los hijos. Les pide dejar de lado los prejuicios que se acumularon, y encomia el aumento del diálogo entre sectores sociales que logra la democracia. Cierra con la afirmación de que que no hay una Argentina para los militares y otra para los civiles.

